Un Paquimé Sin Límites
Esta capital del México antiguo es un asombroso ejemplo de la adaptación del hombre a una inhóspita región conocida como Oasisamérica, donde, además, desarrolló una excepcional arquitectura. ¡Conócela!
Paquimé es la zona más importante del
norte de la República Mexicana, por las caravanas de comerciantes que ofrecían
objetos
como: sal, conchas, cerámica, cobre, turquesa y plumas de guacamaya hasta el
centro y sur de México; ellos construían habitaciones en lugares donde se quedaban más tiempo. Su nombre viene del Náhuatl y significa "Casas
Grandes".



Paquimé fue construida en un emplazamiento privilegiado situado a orillas del Rio Casas Grandes, cuyo afluente era fuente de vida en medio de estas agrestes y áridas tierras, en tanto que la sierra proporcionaba los bosques de encino para la madera de sus casas. Los vestigios del primer asentamiento, constituido bajo una docena de aldeas que crecieron tanto que se absorbieron, están a solo unos cuantos kilómetros, en el lugar que hoy se le llama El Convento (974-600ª.C), en donde más tarde los españoles establecieron el Convento de San Antonio de Padua. A la llegada de los conquistadores españoles, estos encontraron un poblado con construcciones de hasta siete pisos de altura, y al preguntarles a los nativos jumas por el nombre del pueblo, estos respondieron "Paquimé", por lo que Don Francisco de Ibarra le otorgó al pueblo el nombre de Casas Grandes.
